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Teñirte manchar frente

Cómo teñirte en casa sin manchar la frente, las orejas ni el baño

Cómo teñirte en casa sin manchar la frente, las orejas ni el baño

Teñirse en casa sale bien casi siempre; lo que suele salir mal es todo lo que rodea al tinte. La toalla que acaba con una mancha oscura en el borde, la oreja tintada dos días, el lavabo con un cerco morado, la frente con una línea marrón que no se va con agua. Nada de eso tiene que ver con la marca que uses: tiene que ver con cómo preparas el baño, cómo te proteges la piel y en qué orden haces las cosas. Vamos por partes.

Antes de abrir la caja: prepara el terreno

El tinte mancha porque los pigmentos se agarran a lo poroso: piel seca, azulejo con juntas sin sellar, toalla de algodón, madera sin barniz, silicona vieja del lavabo. Cuanto más seca y rugosa esté una superficie, más la tiñe. Por eso media batalla se gana antes de mezclar nada.

  • Despeja el baño. Quita del lavabo cepillos, vasos, cremas y toallas de buenas. Lo que no quieras que se manche, fuera.
  • Pon una toalla vieja por los hombros, de un color oscuro a ser posible, sujeta con una pinza grande por delante. Si no tienes, una camiseta negra que ya no uses sirve igual.
  • Encima de la toalla, una capa de film de cocina alrededor del cuello. No queda elegante, pero es la barrera que de verdad funciona: el film no absorbe.
  • Protege el suelo del baño con papel de periódico o una toalla vieja extendida, sobre todo delante del lavabo y donde te vayas a poner a aclarar.
  • Ten a mano, antes de empezar: guantes (vienen en la caja, pero si son finos pon unos de fregar encima), un peine de púa fina, pinzas para separar mechones, un espejo de mano para verte la nuca, un rollo de papel de cocina y bastoncillos.

La frente, las orejas y el cuello: la barrera de grasa

El truco de toda la vida sigue siendo el mejor: una línea de crema grasa alrededor de la zona donde va a entrar el tinte. Vale la vaselina, la crema de manos espesa, la crema labial en barra o cualquier bálsamo denso. Lo que haces es cubrir la piel con una capa que el tinte no atraviesa, de modo que cuando una gota caiga sobre esa franja, resbale y se limpie con un pañuelo.

Pásala por:

  • La frente, justo pegada al nacimiento del pelo. Una línea fina, sin invadir el cuero cabelludo (si entra en el pelo, el tinte no agarra ahí).
  • Las sienes y por delante y detrás de las orejas. Las orejas son las grandes olvidadas y luego se quedan manchadas dos días.
  • La nuca, siguiendo el nacimiento del pelo por detrás.
  • El cuello, si llevas el pelo corto o te vas a hacer raíces.

Si durante la aplicación te cae una gota en la piel, límpiala en el momento con papel seco. En caliente y recién caída se va fácil; cuando lleva veinte minutos puesta y oxidada, ya se ha metido en la capa superficial de la piel y hay que esperar a que se vaya sola con los lavados.

La prueba de alergia, que no es paranoia

Los fabricantes de tintes químicos piden hacer un test de sensibilidad 48 horas antes de cada aplicación, también si llevas años usando el mismo. Las alergias a los tintes se desarrollan con el tiempo: puedes tolerar un producto durante años y reaccionar de pronto. Se hace exactamente como indique el prospecto de tu tinte: la zona, la cantidad y el tiempo cambian según la marca. Si aparece picor, enrojecimiento o hinchazón, no uses el tinte. Esta parte no es un consejo nuestro: viene en la caja de prácticamente todos los tintes permanentes y también en los semipermanentes.

La mezcla y el reparto

Prepara la mezcla sobre el lavabo o sobre papel, nunca sobre la encimera a pelo. Los tintes permanentes se mezclan con un oxidante y en el momento en que juntas los dos empieza una reacción química: a partir de ahí, el reloj corre. No prepares más de lo que vayas a usar y, una vez mezclado, no guardes el sobrante en un bote cerrado (sigue reaccionando y puede llegar a reventar la tapa).

Divide el pelo en cuatro con una raya de oreja a oreja y otra de la frente a la nuca. Sujeta cada cuarto con una pinza. Trabajar por secciones es lo que marca la diferencia entre un color uniforme y un pelo con zonas más claras y más oscuras. Si es la primera vez que te tiñes, empieza por la nuca (es la zona más fría y la que más tarda) y acaba por la coronilla. Si lo que haces es retocar raíces, aplica solo en la franja de raíz nueva, no estires el tinte hacia las puntas hasta los últimos minutos. Esto evita el efecto de puntas apagadas y recocidas que sale de teñir una y otra vez todo el largo. Si te mueves entre tonos y no acabas de decidirte, en la guía sobre cómo elegir el tono según tu color de partida está explicado el criterio.

Durante el tiempo de exposición

Una vez repartido el tinte, no te muevas por la casa. Siéntate en el baño, con una toalla vieja sobre los hombros, y espera. Cada producto tiene su tiempo y conviene respetarlo: dejarlo más tiempo no da más color, lo que hace es castigar el pelo. Si en algún momento gotea algo en el lavabo o en la encimera, límpialo ya, con agua y un paño. Las manchas de tinte en superficies lisas (porcelana, azulejo esmaltado, cristal) salen bien si las coges recientes; secas y oxidadas, se agarran mucho.

Para las juntas de los azulejos y la silicona del lavabo, lo mejor es evitar el contacto. Si cae una gota en la silicona vieja, actúa rápido con papel: ese material es poroso y se queda teñido con facilidad. Si usas henna, la guía completa de henna y tintes vegetales cuenta cómo cambia el proceso.

El aclarado, que es donde todo acaba manchado

La mayoría de los desastres del baño no pasan al aplicar el tinte, sino al aclararlo. El agua teñida salpica, chorrea por el cuello y resbala por las paredes de la ducha. Aclara con el agua templada, no caliente: el agua caliente arrastra más color.

Pasos del aclarado:

  • Primero, con la cabeza inclinada hacia delante dentro de la ducha o del lavabo, enjuaga solo con agua hasta que salga clara. Masajea con los dedos, no frotes con la toalla.
  • Después aplica el acondicionador o la mascarilla que viene con el tinte. Esta parte no es relleno: cierra la cutícula y evita que el pigmento siga saliendo durante días.
  • Aclara de nuevo. Si usas una toalla, que sea oscura y vieja; una toalla blanca de buenas con tinte recién aclarado acaba con cerco.
  • Antes de salir de la ducha, pasa un chorro por las paredes y por el plato o la bañera. En ese momento todavía no se ha fijado nada; cinco minutos después, las gotas secas en el acrílico ya son otra historia.

Si al salir ves marcas en la frente o en las orejas, prueba con un algodón empapado en leche o en un desmaquillante graso: el tinte se despega mejor con grasa que con agua y jabón. Frotar fuerte con esponja no sirve, solo irrita.

El cuidado de los días siguientes

El color se va sobre todo en los primeros lavados, cuando la cutícula del pelo aún está abierta. Esperar un par de días antes del primer lavado, usar agua templada y champús sin sulfatos agresivos marca mucho la diferencia entre un color que aguanta semanas y uno que se apaga en diez días. En la nota sobre cómo cuidar el pelo teñido para que el color dure más está desarrollado el porqué de cada paso. Y si estás entre un permanente, un semipermanente o un sin amoniaco, en el artículo que compara los tres tipos de tinte se explica cómo trabaja cada uno, que es lo que más influye en la limpieza y en lo que mancha.

Lo demás es práctica. La primera vez se tarda el doble y se mancha algo; a la tercera, el baño queda igual que estaba y el pelo con el color que buscabas. Entre tinte y tinte, retoca raíces en spray o en polvo te estira las semanas.

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