TINTE WELLA Color Touch Deep Brown 7/7 60ml
TINTE WELLA Color Touch Deep Brown 7/7 60ml
La opción con precio visible más bajo dentro de la selección actual.

Si miras la estantería de tintes verás cajas que dicen "permanente", otras "semipermanente" y unas cuantas que anuncian no llevar amoniaco. No son tres formas de decir lo mismo: cada nombre describe una manera distinta de dar color al pelo, y de ahí salen las diferencias prácticas — cuánto dura, si cubre canas, si aclara o solo oscurece.
Cada pelo tiene por fuera la cutícula, una capa de escamas que protege el interior, y por dentro el córtex, donde está la melanina, el pigmento natural que da tu tono. Hay dos formas de cambiar el color: dejar el pigmento sobre la superficie del pelo, o abrir la cutícula y formar el color dentro. La primera es la de los semipermanentes; la segunda, la de los tintes de oxidación, sean permanentes clásicos o sin amoniaco.
Un tinte permanente viene en dos partes que se mezclan antes de aplicar: la crema de color y un revelador u oxidante. El amoniaco eleva el pH de la mezcla y levanta la cutícula para que el color pueda entrar en el pelo. El oxidante aclara parte de tu color natural y hace que el color se forme dentro de la fibra, y por eso no se va con los champús.
De ahí salen sus señas de identidad. Es el tipo de tinte con el que los fabricantes anuncian cobertura total de canas. Puede aclarar tu tono natural, cuánto depende del producto y viene en su ficha. Y no se va con los lavados: el pelo crece y, pasadas unas semanas, se ve la raíz de tu tono real. En la sección de coloración permanente puedes ver la variedad de tonos que trabajan con este sistema.
Si tu pelo ya está teñido, lo que un tinte puede aclarar es la base natural; sobre color de un tinte anterior el resultado no está garantizado, así que antes de pasar de oscuro a claro sobre pelo teñido revisa las instrucciones del producto.
"Sin amoniaco" no quiere decir semipermanente. Hay tintes sin amoniaco que siguen siendo de oxidación y permanentes en duración: lo que cambia es la sustancia alcalina que abre la cutícula, que suele ser la monoetanolamina (MEA). El amoniaco tiene un olor fuerte y característico; la MEA apenas huele, así que la aplicación resulta más llevadera en ese sentido.
La MEA es un alcalinizante menos eficaz que el amoniaco, aunque en una fórmula bien diseñada puede dar una cobertura y una intensidad comparables. Por eso la cobertura de canas y el aclarado dependen de cada producto: hay tintes sin amoniaco permanentes y otros pensados para matizar, y es de las cosas que hay que mirar en la ficha de cada referencia.
El semipermanente funciona con otra lógica. No lleva amoniaco ni peróxido: el color ya viene formado en el envase y recubre la superficie del pelo sin penetrar en él.
De ahí salen sus rasgos. No aclara, porque no lleva nada que quite pigmento: solo añade color, así que oscurece, matiza o da reflejos. Sobre las canas su efecto es limitado: las matiza más que cubrirlas. Y se va con los lavados: cada champú se lleva una parte y el tono se apaga poco a poco. Cuántos lavados aguanta depende del producto; mira la ficha. En la categoría de coloración semipermanente verás que muchos tonos fantasía están aquí.
Si lo que buscas es un cambio grande hacia un tono más claro, el paso previo no es otro tinte sino quitar pigmento: para eso están los decolorantes.
Mención aparte merece la henna, que no es un tinte de oxidación ni un semipermanente al uso. Antes de usarla, sobre todo si luego quieres teñir, lee con calma las indicaciones del envase.
Mira la ficha del producto concreto: ahí se indica la cobertura de canas, cuánto aclara y la duración estimada. Los fabricantes piden hacer una prueba de alergia 48 horas antes de cada coloración, aunque hayas usado el mismo tinte otras veces, y no aplicar el producto si aparece picor, rojez o hinchazón. Sigue siempre las instrucciones del envase. Y si cambias de sistema o de marca, prueba primero en un mechón escondido: el mismo tinte da resultados distintos según el historial de coloración de cada pelo.